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miércoles, 2 de noviembre de 2011

LÍMITES Y RABIETAS


1.     Límites:
En la crianza de los hij@s hay dos pilares básicos sobre los que se asienta el desarrollo: El amor y los límites.
El amor será el motor de los cuidados y de las atenciones y los límites serán el camino hacia su autonomía.
Poner límites no significa mandar ni ser autoritario, los límites muestran al niñ@ el camino por donde crecer, para que de mayor, él/ella mismo/a pueda decidir si seguirlo o no.
Los propios niñ@s son los que, a través de sus conductas, nos piden a gritos que les marquemos los límites.
vLas normas que me pongas deben ser claras, realistas y fáciles de entender para mí.
vCuando tu te sientes seguro de lo que me dices yo sé a que atenerme. Siempre confío en tu palabra.
vNo me aburras con conversaciones largas que no entiendo, ni entres en mi juego de gritos y desafíos. Así siempre gano yo.
vHazme entender que mis actos tienen consecuencias. Mis castigos deben estar relacionados con lo que he hecho. AH!! Y no se te olvide…! Prémiame cuando lo haga bien!
El “NO” nos molesta a tod@s. Todo aquel que impone un límite corre el riesgo de una disputa y sabemos que es agotador pero necesario.

2.     Rabietas:
Las rabietas son comportamientos emocionales perturbadores y desagradables que se presentan como respuesta de deseos insatisfechos y se presenta en niñ@s que no son capaces de expresar sus emociones cuando están frustrados.
Al mismo tiempo, las rabietas son comportamientos naturales durante el desarrollo de la primera infancia. Generalmente comienzan alrededor de los 12-18 meses, empeoran entre los 2-3 años, luego disminuyen rápidamente hasta los 4 años. A partir de esta edad no deberían volver a presentarse.
Desde que somos bebés, el medio de comunicación que usamos es el llanto y cuanto más fuerte más rápido es atendido. Debemos mostrar al niñ@ otras maneras de expresar su desacuerdo. Debemos hacerle entender que es capaz de comunicar su enfado a través del lenguaje oral y corporal.
Para prevenir las rabietas debemos tener en cuenta los siguientes aspectos:
-         Intentar evitar las situaciones y circunstancias que pueden ser fuente de frustración o facilitan la aparición de rabietas, como hambre, sueño, etc.
-         Las normas deben ser  las mismas independientemente de quien esté al cuidado del niñ@.
-         Enseñarle a verbalizar sus sentimientos y expresar su frustración y su enfado de forma mínimamente adecuada.
-         Siempre que sea posible, ofrecer al niñ@ la posibilidad de elegir entre varias opciones disponibles.
-         Avisar al niñ@, con tiempo, cuando vaya a producirse un cambio en una actividad rutinaria para que pueda prepararse.
Para actuar adecuadamente ante una rabieta es importante:

-         Mantener la calma y no intentar razonar con el niñ@ en ese momento, ya que probablemente no escuchará.
-         Se debe ignorar el comportamiento del niñ@ mientras se produce la conducta de grito y pataleo.
-         No debe concedérsele en ese momento lo que quería, para no reforzar su conducta pero,  si su petición es razonable, esperaremos a que se calme y lo pida de manera relajada.
-         No hay que darle otra cosa que se sabe que le gusta para que se calle, ya que lo pedirá en cada rabieta.
-         A veces, se puede utilizar la técnica de “tiempo fuera”. Esta técnica consiste en retirar al niño del espacio donde se originó la rabieta, hasta que se calme, en un espacio sin peligro.
-         Cuando el niñ@ se haya calmado, no castigarle ni regañarle, sólo hacerle pensar y razonar sobre lo que ha pasado.
-         Es fundamental que, todos los adultos que estén viviendo la situación, se comporten de la misma forma, acatando las mismas pautas; en caso contrario podría producirse la pérdida de autoridad del adulto que se muestre más estricto o menos flexible a la norma.
En todas las familias existen conflictos. Pensar que no sois los únicos y…por suerte, todos las dificultades tienden a desaparecer con el tiempo.