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jueves, 27 de octubre de 2011

EL CONTROL DE ESFÍNTERES

1. ¿En qué consiste el Control de Esfínteres?

         Tres son los factores centrales que influyen en que un niño/a controle adecuadamente sus esfínteres, vesical y anal:

a)                La maduración neurológica y fisiológica.

b)                El proceso de aprendizaje (mostrarle qué es el orinal, las nuevas rutinas, en qué consiste, qué siente, por qué merece la pena…).

c)                El ambiente familiar y escolar (si hay tensión/preocupación respecto a este tema o si le damos espacio para interiorizar este hábito y familiarizarse con él, la forma de llevar los éxitos y fracasos, etc.).


2. El “Entrenamiento”

         Alrededor de los 20-22 meses, aproximadamente, podemos empezar a sentarle en el orinal. Es en esta edad cuando sabemos que el niño cumple determinadas condiciones como son:

                   - Que domina algunos movimientos de su propio cuerpo (agacharse, levantarse, mantener el equilibrio en estas posiciones…).

                   - Que hay un mayor espaciamiento de las deposiciones en el tiempo (1 ó 2 al día).

                   - Que comprende el lenguaje relacionado con el tema (que entienda qué le estamos proponiendo y por qué).

Debemos llevar a cabo este entrenamiento tanto en la escuela como en casa. Le sentaremos (ofreceremos) el orinal durante unos minutos (3 ó 4 min.) y siempre a la misma hora (antes del baño, por ejemplo). En la escuela, lo hacemos en la hora del cambio de la mañana  y después de la siesta.

         Algunas recomendaciones, para este momento de sentarle, puede ser:

·      Ofrecerle el orinal (nunca obligarle a que se siente), a la misma hora y todos los días. No debemos preocuparnos si no se quiere sentar o si se levanta muy deprisa; seguiremos ofreciéndoselo a diario.

·      Alabarle cuando hace “pis” o “caca”. Podemos dibujarle una carita en la mano y/o en un calendario grande de casa, comentar los éxitos con otras personas, etc. No es necesario que utilicemos siempre objetos materiales como premio.

·      Tranquilizarle cuando no hace pis/caca, expresándole: “Mañana saldrá”.

·      Colocar el orinal en un lugar donde está seguro y dentro del cuarto de baño. Puede que algunos niños prefieran sentarse en el WC, podemos respetar eses deseo, colocándole un reductor y una banquetita para que llegue a sentarse en la taza, pero asegurándonos de que se siente cómodo.

·      Cuando defeque y le estemos cambiando, hay que procurar no poner malas caras porque huela mucho, ni expresar nuestro desagrado. Es mejor decirle “es caca, huele…” (no todo lo sucio es “caca”, como por ejemplo, las cosas sucias de la calle, lo que no debe tocar, etc. no son “caca”).

·      Entrenarle a saber detectar lo que se siente en estado de plenitud vesical: “dolor de barriguita, está dura…”, así como la sensación que se produce después de orinar “ya no te duele, está flojita, nos quedamos más a gustito…”.

·      Potenciar habilidades de autonomía a todos los niveles.

3. ¿Cuándo quitar el pañal?

         Quitamos el pañal cuando observamos que el niño/a está preparado, es decir cuando vemos que los tres aspectos mencionados al principio han alcanzado un adecuado desarrollo. ¿Cómo sabemos esto, cómo lo medimos? Observando que:

                   - Haga “pis” todos los días en el orinal, durante dos semanas, y que coincida con que tiene el pañal seco (retiene orina).

                   - Manifieste con palabras (a veces gestos) que quiere hacer “pis/caca”, y que coincida con que, al sentarse, realmente lo hace (micción voluntaria).

                   - Exprese la incomodidad del pañal; que muestre su deseo de “ser mayor”.


4. ¿Qué hacer una vez que hayamos quitado el pañal?

·      Ponerle en el orinal cada hora y media aproximadamente (durante unos cinco minutos no más). No preguntarle, sólo llevarlo, exponiéndole que “vamos a hacer pis”. Si se resiste no se le obliga.

·      Reforzar las conductas de control y autonomía (seguimos alabando, premiando).

·      Seguir entrenando a saber detectar lo que se siente en estado de plenitud vesical “dolor de barriguita, está dura…” y la sensación que se produce después de orinar “ya no te duele, está flojita…”.

·      Si le vemos hacer gestos de apremio no decirle ¡Vete corriendo!, ya que sentir la necesidad de evacuar le ayudará a controlar, así como nuestra tranquilidad.

·      Cuando el control esté más afianzado, los niños que se sentaban en orinal, pueden intentar sentarse en la taza del WC. Procuremos que esté seguro y nunca tirar de la cadena mientras permanezca sentado; dejar que tire él.

·      Durante el período de siesta no se le retirará el pañal, hasta que observemos, durante una temporada, que permanece seco cuando despierta. Igualmente haremos con el pañal de la noche. Hay una diferencia de unos 6 meses aproximadamente entre el control diurno y nocturno.


En los momentos de “retroceso”, es decir, cuando se produzcan escapes involuntarios, se evitarán los castigos y las ridiculizaciones, pues no van a ayudar a que dejen de ocurrir sino, más bien, le ocasionaran ansiedad y sentimientos de baja autoestima que pueden perpetuar los fracasos.

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