¡¡ Bienvenidos a la Escuela Infantil Municipal "La Curva"!!


ESCUELA INFANTIL MUNICIPAL "LA CURVA" TÚ MEJOR OPCIÓN! PREGÚNTANOS!!

lunes, 26 de diciembre de 2011

JUEGOS Y JUGUETES



Podemos definir el juguete como:

Cualquier objeto o material que el niñ@ utiliza en sus juegos. Por ejemplo: un palo, una hoja, una caja...
                  En teoría el niñ@  no necesita juguetes fabricados para jugar puede inventar juegos sin apoyarse en estos (un círculo hecho con piedrecitas puede ser una casa para habitar).

                   Es decir, cualquier objeto  le puede servir para realizar infinidad de juegos de acuerdo a sus necesidades y etapa de desarrollo.

Con esto no se pretende quitar la importancia que tiene el juguete fabricado; si no hacer notar que el niñ@ no necesita disponer de juguetes perfectos, sino que habrá que dejarle espacio y posibilidad para crear y disfrutar con sus propios juegos, ejercitando su imaginación y fantasía.

El área intelectual del niño pasa por diferentes periodos,

-          Periodo Sensoriomotriz ( 0 – 2 años):

ü      Juego Funcional de 0 a 6 meses.

ü      Juego de Exploración de 6 a 12 meses.

ü      Juego de Autoafirmación de 1 a 2 años

-         Periodo Preoperacional ( 2- 7 años ):

ü      Juego simbólico (2-4 años)

ü      Juego presocial (4-6 años)

ü      Juego reglado y social (6-8 años)

-         Periodo Operacional (7-12 años):

ü        Juego Competitivo (8-10 años)

ü                 Juego de ejercitación (10-12 años)
                                                                                                             

CONDICIONES GENERALES OUE DEBEN REUNIR LOS JUGUETES.

                 La primera cualidad de un juguete  es la de permitir jugar a los niñ@s sin ningún tipo de riesgo.

Las condiciones generales que reunirán los juguetes son:

·         Que sean SEGUROS:

            Deben de estar confeccionados con materiales que no se astillen, ni sean cortantes si se llegan a romper. Los colores han de ser sólidos y no tóxicos.

            Para los más pequeñ@s,  conviene que no tengan piezas de tamaño reducido cuanto más pequeñ@s son los niñ@s, más grandes deber ser los juguetes.

Eje: los llamados juguetes funcionales, como modelos de maquinas de vapor a escala reducida, planchas eléctricas, cajas de experimentación química  deben de  usarse bajo la vigilancia de un adulto. Patinetes y patines de ruedas  deberán tener la inscripción de que deben utilizarse con equipo protector, casco, rodilleras...

·         Que sean DURADEROS:

    Los materiales empleados en su fabricación deben ser sólidos, para que el niñ@ pueda extraer todas las posibilidades lúdicas a lo largo del tiempo, evitando las desilusiones que producen aquellos juguetes que se rompen al primer lance.

·          Que sea SIMPLE :

            Esto aumenta la gama de usos que se le pueden dar al juguete y el grado de participación del niñ@ en el juego, a la vez que permite el desarrollo de su fantasía y su  capacidad simbólica. No son aconsejables los juguetes muy complejos o excesivamente  mecanizados, que dejan al niñ@ como simple espectador.

·         Que PUEDAN USARSE A TRAVÉS DE VARIAS EDADES Y ETAPAS.

Por ejemplo: relojes de juguete, juegos de construcción juegos de mesa, marionetas, juguetes alfabéticos y numéricos...

·         Que PUEDAN SER USADOS TANTO POR NIÑOS COMO NIÑAS.

           Es decir que su envoltorio y sus acciones fomenten el juego no sexista. Los personajes incluidos en los juguetes de construcción, de los coches y de las casas  de muñecas  son tanto masculinos como femenino  No existen juguetes de niños o de niñas.

           No decirle a su hijo cuando juegue con muñecas que eso es de niñas. Los niños también necesitan manifestar ternura y protección. Si su hija juega con coches déjela, eso le ayudara al desarrollo de la capacidad espacial y movimiento, necesarios ambos   en los niños independientemente del sexo  que tengan.

·         Que NO SEAN VIOLENTOS NI POR SU FORMA NI POR SU EMPLEO.

     Atención a los contenidos de los juegos de ordenador, que pueden ayudar a interiorizar al niñ@ valores inadecuados (agresiones como modo de resolver los conflictos).


CONSEJOS PRÁCTICOS PARA NIÑ@S MENORES DE 36 MESES.

1.      Que estén bien acabados y no tengan partes desmontables que puedan introducirse en los oídos, la nariz o la boca.
2.      Los materiales deber ser resistentes al fuego y no contener sustancias tóxicas.

3.    Lo más adecuado para esta edad son los sonajeros y otros juguetes sonoros, que no tengas aristas ni piezas desmontables.
4.      Fijarse bien, en el envase, hay algunos juguetes expresamente desaconsejados.

CONSEJOS PRÁCTICOS PARA NIÑ@S MAYORES.

1.      El juguete debe estar construido de tal manera que no represente un peligro para los, niñ@s más pequeños de la Casa.

  1. No deben tener clavos ni esquinas que sobresalgan. Los materiales han de ser resistentes al fuego.
3.      En los juguetes plegables no ha de ser posible cogerse los dedos al  cerrarlos. Los asientos y ruedas deber ser estables.

4.      Los juguetes más interesantes son los que desarrollan la imaginación y la creatividad, ni potencian la violencia y 1ejos de jugar solos permiten el juego compartido

5.      Todos los juguetes deben llevar la marca de la CE, que es, una garantía de que son seguros.

  1. En la etiqueta deben figurar al menos: los datos del fabricante, responsable de la venta o importador, la edad aconsejable, las instrucciones de uso y recomendaciones del fabricante (sobre todo los juguetes eléctricos)
7.      No comprar un juguete a caja cerrada. Antes de pagar comprobar que su contenido responde a la publicidad y a lo que se indica en el exterior. No hay que olvidar que la publicidad de los juguetes está dirigida a un público muy vulnerable y que transmite a menudo estereotipos sociales. Atención a la imagen de movimiento que la T.V da en algunos juguetes, con la  lógica desilusión de los niñ@s al tenerlo. Por lo tanto ayudarlos a ver críticamente la publicidad de los juguetes.

8.      Comprobar que funcionan.

JUGUETES APROPIADOS SEGUN LA EDAD

             0-1 AÑO

Ø             Sonajeros.
Ø             Cubos blandos. Pelotas de trapo. Anillas.
Ø             Móviles. Muñecos.
Ø             Centro de actividades (desarrollan los sentidos).
Ø             Juguetes musicales.
Ø             Juguetes Hinchables para aprender a gatear.

1-2 AÑOS

Ø             Juguetes de arrastre. Correpasillos.
Ø             Juguetes para encajar, enroscar (desarrolla la psicomotricidad fina y reconocimiento de formas).
Ø             Libros con imágenes de animales y objetos del entorno del niño de páginas gruesas.
Ø             Pelotas grandes. Pirámides de anillos. Torres.
Ø             Juguetes de baño.
Ø             Construcciones de piezas grandes (desarrolla la imaginación y la coordinación oculo-manual).
Ø             Muñecos con piezas para montar y desmontar (reconocimiento de las distintas partes del cuerpo).
Ø             Juguetes para llenar-vaciar, cargar-descargar.

2-3 AÑOS

Ø             Triciclos. Muñecos  a los que les puede cambiar, dar el biberón…
Ø             Animales de plástico, para reconstruir escenas de cuentos o de la vida diaria.
Ø             Teléfonos. Disfraces. (Comunicación).
Ø             Coches, trenes, camiones, aviones, helicópteros.
Ø             Ensartables. Juegos para estampar. Ceras. Pinturas (expresión plástica).
Ø             Puzzles. Encajables. Tableros de piezas diferentes. Construcciones.
Ø             Libros de imágenes y escenas sencillas.




miércoles, 2 de noviembre de 2011

LÍMITES Y RABIETAS


1.     Límites:
En la crianza de los hij@s hay dos pilares básicos sobre los que se asienta el desarrollo: El amor y los límites.
El amor será el motor de los cuidados y de las atenciones y los límites serán el camino hacia su autonomía.
Poner límites no significa mandar ni ser autoritario, los límites muestran al niñ@ el camino por donde crecer, para que de mayor, él/ella mismo/a pueda decidir si seguirlo o no.
Los propios niñ@s son los que, a través de sus conductas, nos piden a gritos que les marquemos los límites.
vLas normas que me pongas deben ser claras, realistas y fáciles de entender para mí.
vCuando tu te sientes seguro de lo que me dices yo sé a que atenerme. Siempre confío en tu palabra.
vNo me aburras con conversaciones largas que no entiendo, ni entres en mi juego de gritos y desafíos. Así siempre gano yo.
vHazme entender que mis actos tienen consecuencias. Mis castigos deben estar relacionados con lo que he hecho. AH!! Y no se te olvide…! Prémiame cuando lo haga bien!
El “NO” nos molesta a tod@s. Todo aquel que impone un límite corre el riesgo de una disputa y sabemos que es agotador pero necesario.

2.     Rabietas:
Las rabietas son comportamientos emocionales perturbadores y desagradables que se presentan como respuesta de deseos insatisfechos y se presenta en niñ@s que no son capaces de expresar sus emociones cuando están frustrados.
Al mismo tiempo, las rabietas son comportamientos naturales durante el desarrollo de la primera infancia. Generalmente comienzan alrededor de los 12-18 meses, empeoran entre los 2-3 años, luego disminuyen rápidamente hasta los 4 años. A partir de esta edad no deberían volver a presentarse.
Desde que somos bebés, el medio de comunicación que usamos es el llanto y cuanto más fuerte más rápido es atendido. Debemos mostrar al niñ@ otras maneras de expresar su desacuerdo. Debemos hacerle entender que es capaz de comunicar su enfado a través del lenguaje oral y corporal.
Para prevenir las rabietas debemos tener en cuenta los siguientes aspectos:
-         Intentar evitar las situaciones y circunstancias que pueden ser fuente de frustración o facilitan la aparición de rabietas, como hambre, sueño, etc.
-         Las normas deben ser  las mismas independientemente de quien esté al cuidado del niñ@.
-         Enseñarle a verbalizar sus sentimientos y expresar su frustración y su enfado de forma mínimamente adecuada.
-         Siempre que sea posible, ofrecer al niñ@ la posibilidad de elegir entre varias opciones disponibles.
-         Avisar al niñ@, con tiempo, cuando vaya a producirse un cambio en una actividad rutinaria para que pueda prepararse.
Para actuar adecuadamente ante una rabieta es importante:

-         Mantener la calma y no intentar razonar con el niñ@ en ese momento, ya que probablemente no escuchará.
-         Se debe ignorar el comportamiento del niñ@ mientras se produce la conducta de grito y pataleo.
-         No debe concedérsele en ese momento lo que quería, para no reforzar su conducta pero,  si su petición es razonable, esperaremos a que se calme y lo pida de manera relajada.
-         No hay que darle otra cosa que se sabe que le gusta para que se calle, ya que lo pedirá en cada rabieta.
-         A veces, se puede utilizar la técnica de “tiempo fuera”. Esta técnica consiste en retirar al niño del espacio donde se originó la rabieta, hasta que se calme, en un espacio sin peligro.
-         Cuando el niñ@ se haya calmado, no castigarle ni regañarle, sólo hacerle pensar y razonar sobre lo que ha pasado.
-         Es fundamental que, todos los adultos que estén viviendo la situación, se comporten de la misma forma, acatando las mismas pautas; en caso contrario podría producirse la pérdida de autoridad del adulto que se muestre más estricto o menos flexible a la norma.
En todas las familias existen conflictos. Pensar que no sois los únicos y…por suerte, todos las dificultades tienden a desaparecer con el tiempo.

jueves, 27 de octubre de 2011

LOS MORDISCOS EN LA ESCUELA INFANTIL

A  partir de los 12-20 meses, se dan las primeras interacciones sociales entre los pequeños y empiezan a conocer su entorno a través de la experimentación, el movimiento y el juego. Pero, los pequeños todavía no saben relacionarse y surgen los primeros conflictos, como arañazos, mordiscos,…

¿PORQUÉ MUERDEN LOS NIÑOS?

o    Por exceso de emoción, alegría o cariño:
A los pequeños les encanta tocarse, darse besos,… pero, algunas veces no son capaces de canalizar estas emociones, se ponen nerviosos y, ¡mordisco al canto!
o    Por ausencia del lenguaje oral:
Los niños de estas edades aún no saben hablar y no pueden utilizar la palabra para resolver sus conflictos. Su agresividad es, simplemente, una manera de decir qué quieren.
o    Por problemas con la dentición:
Cuando les salen los dientes, los pequeños están muy molestos; por lo que sienten alivio cuando muerden, lo malo, es cuando muerden el brazo de un compañero.
o    Por costumbre:
Cuando tienen siete u ocho meses nos hacen mucha gracia algunas actitudes, como que nos tiren del pelo, o en este caso un pequeño mordisco. Debemos moldear estas actitudes, ya que el niño no entiende porque al principio se le refuerza (porque nos hace mucha gracia) y cuando tiene más edad se le regaña.
o    Por pensamiento egocéntrico:
Los pequeños no tienen la capacidad de ponerse en la piel de otros. Si quieren una cosa, la quieren en el momento y no comprenden que otro niño también la quiera.
“Lo quiero y te lo quito y, si te resistes, te muerdo”.
o    Por no saber compartir:
Los niños no son egoístas, aún no saben compartir. Debemos enseñarles.
o    Por sobreprotección:
A estas edades están acostumbrados a tener todo lo que quieren y cuando quieren, y en la escuela resulta difícil; comienzan a escuchar el “no” y es complicado de entender.

¿CÓMO ACTUAMOS EN LA ESCUELA?


 Ante cualquier suceso de este tipo (mordisco, pelea, arañazo) lo primero que hacemos es atender al niño agredido, calmarle y ofrecerle seguridad.
     
      Hacemos entender al que ha provocado el altercado que lo que ha hecho no está bien, que actuando así hace daño a su compañero y no debe repetirlo.


      Sentamos al niño en el rincón de pensar, para que se relaje y cuando vuelva al grupo, pueda seguir con la actividad normal.


     Siempre que ocurre un episodio de este tipo actuamos de la misma manera, para que  normas y límites queden interiorizados, permitiendo progresivamente el desarrollo de habilidades sociales alternativas a la agresión para resolver conflictos.


      Reforzamos siempre modelos de conducta correctos (muestras de cariño, compartir,…).


     Para proteger al niño y evitar etiquetas (los niños no son malos, las que son malas son sus acciones) no diremos el nombre del niño que ha mordido.


      Son cosas de niños, que no deben dañar las relaciones entre familias.

¿ CÓMO DEBEMOS ACTUAR EN CASA?


   Si en casa surgen estos pequeños accidentes deberemos actuar de una forma similar a la escuela:



  • Socorrer a la persona afectada.




  • Retirar al niño del juego.




  • Hacerle entender que la acción está mal.

    Tenemos que tener en cuenta, que la acción ha de ser inmediata: son muy pequeños, y aún no comprenden esa relación entre su conducta y la riña del adulto, y mucho menos si la conducta ocurrió hace algunos minutos.


       SIEMPRE que ocurren estos episodios deberemos actuar del mismo modo.


      No debemos hacer grandes dramas, sin mantener nuestro enfado durante más tiempo del que dura ese instante en el que apartamos al niño del juego. Para evitar que el exceso de atención a esos momentos puede provocar que el niño muerda para llamar nuestra atención y desencadenar un enfado.


    Ofrecer al niño modelos correctos de interacción: reforzarlo cuando bese a un amigo o un muñeco, cuando lo acaricie,… tan importante es extinguir las conductas incorrectas como enseñar las adecuadas.


    Evitaremos los juegos de “lucha”, los mordisquitos cariñosos; los niños aún no saben controlarlos y piensan que son un juego.


     Hay niños que tienen mucha energía y para ello les ofreceremos actividades que les ayude a descargarla (natación, carreras,…) y actividades de relajación.


     No reaccionar con conductas agresivas.


              ¡¡¡¡¡ PACIENCIA PAPÁS!!!!! El trabajo conjunto de familia y escuela se verá recompensado.

EL CONTROL DE ESFÍNTERES

1. ¿En qué consiste el Control de Esfínteres?

         Tres son los factores centrales que influyen en que un niño/a controle adecuadamente sus esfínteres, vesical y anal:

a)                La maduración neurológica y fisiológica.

b)                El proceso de aprendizaje (mostrarle qué es el orinal, las nuevas rutinas, en qué consiste, qué siente, por qué merece la pena…).

c)                El ambiente familiar y escolar (si hay tensión/preocupación respecto a este tema o si le damos espacio para interiorizar este hábito y familiarizarse con él, la forma de llevar los éxitos y fracasos, etc.).


2. El “Entrenamiento”

         Alrededor de los 20-22 meses, aproximadamente, podemos empezar a sentarle en el orinal. Es en esta edad cuando sabemos que el niño cumple determinadas condiciones como son:

                   - Que domina algunos movimientos de su propio cuerpo (agacharse, levantarse, mantener el equilibrio en estas posiciones…).

                   - Que hay un mayor espaciamiento de las deposiciones en el tiempo (1 ó 2 al día).

                   - Que comprende el lenguaje relacionado con el tema (que entienda qué le estamos proponiendo y por qué).

Debemos llevar a cabo este entrenamiento tanto en la escuela como en casa. Le sentaremos (ofreceremos) el orinal durante unos minutos (3 ó 4 min.) y siempre a la misma hora (antes del baño, por ejemplo). En la escuela, lo hacemos en la hora del cambio de la mañana  y después de la siesta.

         Algunas recomendaciones, para este momento de sentarle, puede ser:

·      Ofrecerle el orinal (nunca obligarle a que se siente), a la misma hora y todos los días. No debemos preocuparnos si no se quiere sentar o si se levanta muy deprisa; seguiremos ofreciéndoselo a diario.

·      Alabarle cuando hace “pis” o “caca”. Podemos dibujarle una carita en la mano y/o en un calendario grande de casa, comentar los éxitos con otras personas, etc. No es necesario que utilicemos siempre objetos materiales como premio.

·      Tranquilizarle cuando no hace pis/caca, expresándole: “Mañana saldrá”.

·      Colocar el orinal en un lugar donde está seguro y dentro del cuarto de baño. Puede que algunos niños prefieran sentarse en el WC, podemos respetar eses deseo, colocándole un reductor y una banquetita para que llegue a sentarse en la taza, pero asegurándonos de que se siente cómodo.

·      Cuando defeque y le estemos cambiando, hay que procurar no poner malas caras porque huela mucho, ni expresar nuestro desagrado. Es mejor decirle “es caca, huele…” (no todo lo sucio es “caca”, como por ejemplo, las cosas sucias de la calle, lo que no debe tocar, etc. no son “caca”).

·      Entrenarle a saber detectar lo que se siente en estado de plenitud vesical: “dolor de barriguita, está dura…”, así como la sensación que se produce después de orinar “ya no te duele, está flojita, nos quedamos más a gustito…”.

·      Potenciar habilidades de autonomía a todos los niveles.

3. ¿Cuándo quitar el pañal?

         Quitamos el pañal cuando observamos que el niño/a está preparado, es decir cuando vemos que los tres aspectos mencionados al principio han alcanzado un adecuado desarrollo. ¿Cómo sabemos esto, cómo lo medimos? Observando que:

                   - Haga “pis” todos los días en el orinal, durante dos semanas, y que coincida con que tiene el pañal seco (retiene orina).

                   - Manifieste con palabras (a veces gestos) que quiere hacer “pis/caca”, y que coincida con que, al sentarse, realmente lo hace (micción voluntaria).

                   - Exprese la incomodidad del pañal; que muestre su deseo de “ser mayor”.


4. ¿Qué hacer una vez que hayamos quitado el pañal?

·      Ponerle en el orinal cada hora y media aproximadamente (durante unos cinco minutos no más). No preguntarle, sólo llevarlo, exponiéndole que “vamos a hacer pis”. Si se resiste no se le obliga.

·      Reforzar las conductas de control y autonomía (seguimos alabando, premiando).

·      Seguir entrenando a saber detectar lo que se siente en estado de plenitud vesical “dolor de barriguita, está dura…” y la sensación que se produce después de orinar “ya no te duele, está flojita…”.

·      Si le vemos hacer gestos de apremio no decirle ¡Vete corriendo!, ya que sentir la necesidad de evacuar le ayudará a controlar, así como nuestra tranquilidad.

·      Cuando el control esté más afianzado, los niños que se sentaban en orinal, pueden intentar sentarse en la taza del WC. Procuremos que esté seguro y nunca tirar de la cadena mientras permanezca sentado; dejar que tire él.

·      Durante el período de siesta no se le retirará el pañal, hasta que observemos, durante una temporada, que permanece seco cuando despierta. Igualmente haremos con el pañal de la noche. Hay una diferencia de unos 6 meses aproximadamente entre el control diurno y nocturno.


En los momentos de “retroceso”, es decir, cuando se produzcan escapes involuntarios, se evitarán los castigos y las ridiculizaciones, pues no van a ayudar a que dejen de ocurrir sino, más bien, le ocasionaran ansiedad y sentimientos de baja autoestima que pueden perpetuar los fracasos.